No cambia nada

sábado, 4 de julio de 2009 | |

Es casi la medianoche del (todavía) sábado 4 de julio de 2009. Sí, estoy nervioso. Pero también -y de lado queda este inconmensurable deseo de verlo campeón- tengo la certeza de que pase lo que pase en las próximas horas no cambiará nada. Vaya contradicción. Será que hay una diferencia: nosotros, que jamás claudicamos en la lucha contra el resultadismo, nos hemos empachado de fútbol en todos estos meses, siempre (que pudimos) ajenos a los colores, pues ningún prodero ha tenido el privilegio de nacer en cuna quemera. Para ellos -y la tercera persona del plural no alude a ningún certificado de otredad distante-, los hinchas del Globo puros, seguramente no sea lo mismo ganar o perder mañana. Los entendemos. Basta conocer su historia. Del mismo modo, es posible que esta hermandad ocasional encuentre su crisis cuando, en un futuro –ojalá lejano-, el mentor de esta alegría, el Ángel, tenga que abandonar el barco. Se sabe: el hincha siempre tiene guardada una cuota de ingratitud para las despedidas. En cambio nosotros, queridos amigos y compañeros, seguiremos estando allí, plantados siempre de esta manera, exigentes pero nobles, brindando con las mismas copas y empilchados con los mismos atuendos.
Los otros, los que bailan al ritmo de la moda y se anotan en las victorias, olvidarán todo, claro. En eso anduvieron siempre y por eso es que son coherentes a su manera.

Un dato (bis): nuevamente hago notar –y crean que puede haber mediado la desidia pero jamás una intención consciente- que, cuando mejor sopló el viento para este Globo cargado de ilusiones, más en silencio hemos permanecido, obstinados en disfrutar del momento. ¡Y qué cómodo, y qué bien, se vive en estos zapatos!
Salud, Huracán. Y gracias Cappa.

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