Cualquier seguidor fiel del blog (¿los habrá? Buena oportunidad para saberlo) podría decir que anduvimos bastante vagos, y nunca faltarán aquellos que denunciarán que nos escondimos ante la remontada de los gualeguaychuzos en el GDT. A estos últimos les digo que ojo, que no se abalancen, porque la verdad es que tampoco pasó tanto tiempo, y que, después de la última fecha, bien pudimos vitorear nuestro triunfo anunciado –al sacarles 20 porotos- y sin embargo no lo hicimos. Bueno, ahora se dio que esa misma diferencia se invirtió y, en resumen, la ventaja en la general sigue siendo nuestra, por 26 puntitos. Conclusión: casi estamos como la última vez que actualizamos esto, indicio de que teníamos que volver.
Ahora bien, ¿por qué estuvimos tan ausentes? Bueno, es una afirmación un tanto engañosa. Cuando uno va a una cancha a ver fútbol, supongamos, habrá alegría o resignación en algún momento, y raro será que no exista entonces una pronunciada exteriorización de ese sentimiento. ¿Pero qué va si un día uno decide colgar la bufanda con los colores de su equipo, se despide de los estadios y se inclina por el teatro? Allí, claro está, no se puede andar gritando como un loco. "La procesión", sostendrá el dicho popular, "va por dentro". En eso andamos los proderos, disfrutando silenciosamente de nuestra segunda juventud, bien conservada en alguna percha de los '70 y '80, en videos y cuentos, sueños y utopías, por qué no; pero, sobre todo, en nuestra irrenunciable pasión.
Ahora que -paradoja de nuestra ideología- el éxito nos ha hecho un guiño, y tanto veleta anda dando vueltas (venga, quédese, somos hospitalarios y nada rencorosos), nosotros seguimos disfrutando en silencio, casi levitando; rojas las palmas de tanto aplauso, algún surco que ha dejado una lágrima dulce en el rostro. Porque el Palacio Ducó está siendo escenario de jornadas memorables, y algún día seremos nosotros quienes les contemos a los que vengan que fuimos testigos privilegiados, actores de reparto, de esta gran obra. Algo está cambiando, amigos, créanlo. Al carajo con quienes sigan contando el fútbol con los dedos, como un número de teléfono (4-4-1-1; 3-2-2-1-2) o llenándose la boca con palabras de tan dudosa reputación como "trabajo", "sistema", "éxito". Ya lo ha dicho Angelito: "El éxito y el fracaso son dos grandes impostores".
Qué lindo el fobal bien jugado...
¡BONUS!
¿Un quebrado?
Kriﮎ ® dice:
conste que pastore gasto al arquero de river en el ultimo gol... eso no se hace...
Palabras del señor CH (no se sabe si por dolor o porque renunció a su supuesto lirismo).
Photoshop con Inteligencia Artificial
Hace 1 año


1 comentarios:
Un aplauso a este post...clap, clap, clap
AF
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